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El Viaje del Ladrillo

San Michele in Foro, Lucca

Románico sí, pero además pisano lucchese!

Seguramente vamos a coincidir en que todas las ciudades tienen un sitio al cual llegar, y vayas a donde vayas, siempre terminas en ese lugar. En el caso de la ciudad de Lucca, ese lugar es la iglesia de San Michele in Foro (ubicada en la plaza homónima), esa majestuosa iglesia blanca coronada con un peinetón esbelto que al tener una plaza lateral, te regala el ángulo justo para fotografiarla. La mayoría de los turistas creen que San Michele es la Catedral de Lucca, pero en realidad la Catedral es la Iglesia de San Martino, y se encuentra en un punto mucho menos céntrico que San Michele.
En cuanto a San Michele, ciertamente que todas las calles conducen a ella, ya que se ubica en el lugar exacto donde antiguamente se encontraba el foro romano de la ciudad, en la intersección del cardo y el decumanus, las vías principales de un asentamiento romano.
Los registros nos hablan de su existencia ya desde el año 795 d.C., pero su construcción actual fue una petición precisa de Papa Alejandro II en el año 1070, aunque sus trabajos recién finalizaron en el siglo XIV.


Ahora bien, cual es el estilo arquitectónico de esta bellísima iglesia? San Michele es uno de los mejores ejemplos del estilo románico, pero no es el clásico románico, sino que es parte de una rama de este estilo, conocido como románico pisano-lucchese. Y cuales son las características que nos hacen reconocer este estilo? Algunas son la fachada de vela alta (su fachada vertical la diferencia del módulo habitual de las iglesias lucchesas); los detalles propiamente luccheses los otorgan las arcadas ciegas y las columnas realizadas enteramente en mármol blanco de la parte baja tanto del ingreso como de la fachada sur; los detalles pisanos los encontramos por ejemplo en las 4 órdenes de logias de la parte superior de la fachada principal trabajadas en mármol blanco y negro, que le otorgan un notable efecto de color. También el uso de rombos y la cargada ornamentación son parte del pisano.


La torre campanario se encuentra en el crucero sur, y posee ventanas individuales, dobles y triples.
Otra particularidad es que San Michele es una de las pocas iglesia en toda Lucca cuyo perímetro puede ser enteramente recorrido. Solo la fachada norte se conecta a otro edificio mediante un edificio puente superior, que permite el paso a través de una arcada inferior. Porque esta conexión? Porque antiguamente funcionaba un hospital que dependía de San Michele.
La iglesia, consagrada a San Miguel Arcángel, posee en la parte más alta una imagen de 4 m. que representa al Arcángel venciendo al dragón, con dos ángeles a sus costados. Una leyenda cuenta que en los dedos de uno de los ángeles habían colocado una esmeralda, para que los días muy soleados se pudiera observar un destello bajando desde lo alto. Al ser tan esbelta, se utilizó mucho hierro, como por ejemplo cadenas de metal que conectan las columnas, para contrarrestar la fuerza del viento.
Nos metemos dentro de San Michele, y encontramos el ambiente oscuro y pesado de la arquitectura románica.
La iglesia posee planta en cruz latina, con tres naves, una central y dos laterales, transepto y ábside semicircular. La nave se apoya en pesadas columnas monolíticas, con capiteles corintios y arcos de medio punto. Las naves son de una arquitectura en piedra despojada, la decoración aparece en los altares de las capillas laterales. La cubierta abovedada de piedra posee bóveda de cañón con arcos fajones en las naves laterales y bóveda de arista en la nave central.


De belleza particular es el púlpito de 1559, obra realizada en 3 planos hexagonales de mármol. En el centro se encuentra la imagen del Arcángel Miguel con una espada sobre el cuerpo de un ángel rebelde. Recién en el 2018 los estudiosos le prestaron la atención merecida y descubrieron que es una obra del prestigioso escultor renacentista Andrea Pellicci, de Carrara.


Esta iglesia posee hermosas y reconocidas obras de arte, entre las que se destacan una imagen de la Virgen con el Niño realizada en el 1480 por el escultor Matteo Civitali, (considerado el mejor escultor renacentista de Lucca) la cual, requerida por un importante político lucchese, Doménico Bertini, se diseñó para ser colocada en el ángulo sudoeste de la fachada de la iglesia. Lo que tiene de particular es que es un raro ejemplo de escultura votiva urbana, realizada para acabar con la peste que azotaba la ciudad. En la base de la escultura se lee “portus salutis”, que significa puerto de salvación. Hoy se encuentra protegida en el interior de la iglesia, y lo que más maravilla es la figura del Niño, con gestos y proporciones muy realísticos.
Otra obra para admirar es la estatua de San Miguel Arcángel ubicada en el centro del altar principal, la cual fue esculpida en 1658, en piedra del Monte Gargano con insertos metálicos. La elección de la piedra no es un dato menor: se dice que el arcángel apareció varias veces en la cima del Monte, y ahí se encuentra uno de los más importantes santuarios. La estatua aparece con armadura y yelmo romano, usando el calzado típico de los legionarios y pisando un demonio.


En el altar, como en muchos altares de las iglesias italianas, se expone en un ataúd de cristal el cuerpo de San Davino Armeno. Davino sintió el llamado divino y del deber, que lo hizo despojarse de todos sus bienes, y partir en peregrinaje hacia Roma y Compostela. Llegó a Lucca en el 1050, alojándose primero en el hospital que estaba junto a la iglesia de San Michele, y luego en la casa de una viuda, hasta que el 3 de junio, Davino falleció. Fue sepultado en el cementerio de San Michele, y desde ese momento los habitantes de Lucca fueron testigos de varios milagros, como la aparición de ángeles. El obispo de la ciudad decidió trasladar el cuerpo dentro de la iglesia, y en el 1159 el Papa Alejandro III lo declaró Santo.


Una joya que no hay que perderse: cuando contemplen el exterior de San Michele, observen con detalle los rostros esculpidos en las columnas y se llevarán una sorpresa. En el siglo XIX se realizó un importante restauro bajo las órdenes del arquitecto Giuseppe Pardini; la mayoría de las columnas originales fueron reemplazadas por copias, y se incorporaron una especie de “portarretratos” de personalidades reconocidas de diversos siglos. Cuando miren con detalle, se van a encontrar con personalidades como Giuseppe Garibaldi, Vittorio Emmanuele, Cavour, Napoleon III, Dante Alighieri, Cristóbal Colón, y hasta el mismísimo y poco católico Galileo Galilei!
Doble guiño para nosotras las mujeres: en el interior, nos espera una escultura de Santa Juana de Arco, mientras que en el exterior, entre esos portarretratos tallados, si miramos en la primer hilera de columnas, desde la izquierda, la columna N°12, nos encontramos con Ettruda, abadesa de la iglesia en el período lombardo.

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