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El Viaje del Ladrillo

La Gran Muralla de Lucca, de maquinaria militar a paseo público urbano

Todas las ciudades turísticas terminan ganándose una clasificación o “mote” que simplifica su reconocimiento entre los visitantes. Tenemos así a Venecia, “la ciudad de los canales”, San Gimignano “la ciudad de las torres”, y en el caso de Lucca, el calificativo es obviamente “la ciudad amurallada”. Y si bien muchos piensan que la muralla que circunda el centro histórico sea medieval, como lo son muchas de sus construcciones internas, lo primero que sorprende a los visitantes que hacen un paseo guiado, es que esta muralla es en realidad renacentista.

Cuando uno llega a Lucca, ya sea en tren, autobús o automóvil, se encuentra con esta enorme muralla de unos 12 m de altura, con imponentes baluartes. La muralla se puede apreciar gracias al enorme espacio verde frente a la misma que facilita la perspectiva. Ver las personas que entran y salen por los diversos caminos que conducen al interior, ayuda aún más a tomar dimensión del tamaño de estos muros antiguos. 

Vamos a conocer un poco de la historia de este muro magnífico: la ciudad tuvo en realidad 4 murallas diferentes, que la defendieron desde el siglo III a.C. Muchos estudiosos creen que incluso han existido murallas aún más antiguas, pero la verdad es que no se han invertido los fondos suficientes para las búsquedas arqueológicas.

Si salimos a hacer la búsqueda de los restos de las antiguas murallas, los de la primera del siglo III a.C. los vamos a encontrar dentro la iglesia Santa María della Rosa, una pequeña iglesia de estilo gótico ubicada en la Piazza della Rosa, en los depósitos de algunas viviendas de la vía Mordini (aunque ver los restos en estas casas sería casi imposible). Según los estudiosos, esta muralla era cuadrada, y si nos dejamos llevar, la muralla hoy en día pasaría por las siguientes calles: al este por la via della Rosa y dell’Angelo Custode; al norte por via Mordini y via San Giorgio; a oeste por via Galli Tassi, via San Domenico y via Cittadella; y a sur por corso Garibaldi. Los invito a perderse por estas calles y dibujar imaginariamente la muralla más antigua.

Restos de la primer muralla en piazza della Rosa, detrás la iglesia della Rosa, donde se conservan muros completos

La segunda muralla de Lucca se finalizó en el siglo XIII, ya en pleno medioevo, y en un período en que la ciudad creció principalmente hacia el noreste. Lo particular de esta muralla es que fue realizada en piedra irregular, y poseía torreones. Qué podemos ver de ella aún en nuestra época? Caminando por la vía de Santa Croce, llegaremos a la  fantástica Puerta de los Santos Gervasio y Protasio (pero que todos conocen por San Gervasio, quizás porque es más fácil de recordar, no?); otro de los restos de la segunda muralla se puede encontrar al final de la transitadísima vía Fillungo, y es la Porta dei Borghi, muy cercana a la Porta di Santa María. Podemos reconocer el trazado de la segunda muralla del sector este y norte si observamos la continuidad maciza de las viviendas de las vías San Nicolao, del Biscione y dei Carrozzieri.

Entre los años 1400 y 1500 se hicieron modificaciones en la muralla, agregando torreones que en la actualidad están ocupados por los baluartes de San Colombano, San Paolino y Santa Croce.

La tercer muralla se inició hacia el este, creando los llamados “cavalieri”, que actualmente son los baluartes de San Martino, San Pietro y de la Libertad. De esta muralla no hay muchos rastros porque en realidad fue reutilizada e incorporada a la cuarta y última, es decir, la actual muralla. Sin embargo podemos ver restos en los ya mencionados baluartes.

Porqué crearon esta cuarta muralla? Principalmente por la preocupación de la difusión de las armas de fuego en el territorio. En ese período Lucca era una República independiente, y creó la Oficina de Fortificación, donde definieron la necesidad de construir una muralla más segura, para protegerse de los posibles ataques principalmente de Pisa, y eventualmente de Firenze.

Cuánto duró la construcción? Nada más y nada menos que 100 años! Y el proyecto, obviamente, fue modificado unas cuantas veces, debido al cambio constante de arquitectos. Incluso se cerró una puerta que había sido abierta y que se puede ver junto a la Puerta San Donato. La muralla que hoy conocemos fue oficialmente inaugurada en 1650.

Algunos datos de la muralla: posee 12 cortinas (que serían los tramos rectos), 11 baluartes (que son los salientes triangulares) en forma terraplenada con paramento externo en ladrillos, que poseen galerías subterráneas de conexión, plazoletas internas, espacios de vigilancia, de recuperación, depósitos y pozos. En un principio esta fortificación contaba con 3 puertas: al sur Porta San Pietro (1566) que es la que nos encontramos cuando entramos desde la estación de trenes; Porta Santa María al norte (1593) que abre hacia el Borgo Giannotti; y al oeste Porta San Donato (1629), mucho más pequeña que las anteriores. No te pierdas admirar la decoración de cada puerta, con sus nichos y estatuas, vale la pena! Para completar el descubrimiento de puertas, en 1810 se abrió la Porta Elisa hacia el este, trabajo solicitado por Elisa Bonaparte. La misma nos permite el acceso hacia el sector del Jardín Botánico y de la Villa Bottini. La quinta puerta se abrió en 1910 al final de la via Vittorio Emmanuele hacia el oeste, y que hoy se llama Porta Sant’Anna, ya que comunica con el barrio del mismo nombre. La última puerta, la sexta, se abrió hacia el norte en 1930 y se llama Porta San Jacopo alla Tomba. Y finalmente los lucchese entendieron que no era necesario abrir más puertas!

En el espacio exterior la muralla contaba con un gran foso (que llegaba a tener 35 m), un terraplén y unas 12 “medialunas” que son terraplenes en forma de V invertida. Hoy son reconocibles una parte del terraplén y 2 medialunas en el lado norte. Eran una primera protección de la gran muralla.

Un dato muy importante es que esta gran “máquina defensiva” nunca fue usada! Es decir, la ciudad nunca fue atacada. Imagínense los vigilantes y soldados apostados esperando, esperando y esperando…Pero mejor para nosotros! Que podemos disfrutar de una construcción intacta.

En el año 1799 los austríacos se llevaron los armamentos: 126 cañones de calibre grueso y otras armas menores. A inicios del 1800 la ciudad formó parte del Principado napoleónico, y se trasladaron a la ciudad Elisa Bonaparte y Felice Baciocchi, que utilizaron algunos baluartes para cría de animales de granja.

Luego llegó el período dorado, durante el Ducado de María Luisa de Borbón, quien, con una gran visión y estética, transformó la muralla militar en un bellísimo paseo público. Quien fue el ideólogo? El arquitecto Lorenzo Nottolini, que llevó a cabo otras obras importantísimas para la ciudad, como el histórico acueducto que lleva su nombre. La muralla ya contaba con algunos árboles que fueron colocados como barrera de protección de proyectiles ligeros, pero le fueron agregados más de 2000 plantas de distintas especies, cuya ubicación fue cuidadosamente diseñada. Los aristocráticos se mostraban paseando en carrozas o a caballo por la majestuosa muralla. Para quienes le apasionan los árboles, en el año 1995 la muralla contaba con 1884 árboles de gran porte: 657 plátanos, 367 olmos, 248 tilos, 105 castaños, 82 arces, 83 encinas, 77 árbol del rosario, 71 robles rojos, 64 lidiodendros, y otras especies de menor tamaño.

En el 1840 sobre el baluarte Santa María se construyó un edificio para un café, que después fue demolido, y nuevamente construido, y lo encontramos aún hoy durante un paseo.

Quien tiene poco tiempo para conocer la ciudad, un recorrido por los 4,200 km de la Muralla, les permitirá dar un pantallazo general, descubrir sus dos torres más importantes (Guinigi y del Reloj) ver los campanarios de sus tantas iglesias, inclusive pasar junto a lugares como una cárcel (¡!) de delitos menores, el jardín del Palacio Pfanner, el Jardín Botánico y la Catedral de San Martino. Una caminata a buen ritmo les llevará unos 40 minutos, si quieren pasear más tranquilos, reserven 1 hora de su día. Descubrirán las zonas más ricas y las menos beneficiadas de la antigua ciudad. Y si prestan atención hacia el externo, podrán descubrir paisajes de montaña: el Monte Pisano hacia el sur, y los Montes Apuanos que van de noreste a noroeste. En los 11 baluartes encontrarán desde parques para niños, a espacios para hacer pic nics y practicar deportes. Pueden llevar una botellita para recargar, ya que hay diversos puntos, generalmente en los baluartes, donde servirse de agua potable. La muralla también posee desfibriladores en diversos puntos, en caso de emergencia.

Si querés recorrer la muralla e ir descubriendo cada sector, hacelo leyendo este post, y te voy guiando. Vamos a empezar a caminar desde el Piazzale della Libertá, hoy llamado Piazzale Vittorio Emmanuele, que se encuentra sobre el Baluarte Santa María. Cómo se llega? Entrando por Porta San Pietro, hacia la izquierda, hay una gran subida asfaltada, o viniendo desde el centro, pasando por Piazza Napoleone derecho por la via Veneto. Apenas subimos nos encontramos con el Restaurante Antico Caffé delle Mura. El recorrido lo iniciamos hacia la izquierda, vamos a pasar sobre la Porta San Pietro, y si miramos al externo, la gran explanada verde es la que recibe todos los años los recitales más importantes del Lucca Summer Festival, piensen que en ese espacio tocaron, por ejemplo, Los Rolling Stones!; este tramo desemboca en el primer Baluarte:

-Baluarte San Colombano: tiene en el centro una plataforma de planta circular con espacio para los cañones, y excavaciones de los torreones construidos para la tercera muralla entre los años ‘400 y ´500. En este lugar hay un café y frente a éste se encuentra el Centro de Estudios Giacomo Puccini, institución cultural sin fines de lucro, donde se llevan a cabo investigaciones sobre la vida y obra del gran compositor lucchese. Detrás del Centro, tendremos una hermosa vista lateral del Duomo de San Martino, y justo detrás del duomo, si prestamos atención, se encuentra la pequeña Iglesia de Santa María della Rosa y la piazza homónima, donde se encuentran, como ya les conté, los restos de la primer muralla. Debajo de este baluarte podemos acceder a galerías que desembocan en una plazoleta interna, y que nos conducen hacia el exterior de la muralla, que es muy bella y recomiendo conocer.

Después de hacer unos metros por la muralla, llegaremos al próximo Baluarte:

-Baluarte San Regolo: en éste se encuentran enormes encinas, y bajo su sombra algunos juegos para niños, bancos y mesas para pic nic. En medio una estatua de Giuseppe Mazzini, uno de los patriotas del resurgimiento que ayudaron a crear la unidad italiana. Si miramos hacia el exterior, al horizonte encontraremos los Montes Pisanos y el Monte Serra, reconocido por la ubicación de antenas de televisión. Este es otro de los baluartes que posee pasadizos subterráneos donde suelen presentarse muestras artísticas.

Apenas dejamos San Regolo, hacia el interior podremos admirar el pequeño pero bello Jardín Botánico, el cual usa la muralla como cierre perimetral. Hay bancos que nos permiten sentarnos a admirar este parque.

A pocos metros, llegamos al próximo Baluarte:

-Baluarte della Libertá: en este gran espacio también encontraremos mesas de pic nic y un mucho espacio abierto para actividades deportivas.

Continuamos caminando y hacia el interior de la muralla tendremos la vista de los Jardines Elisa, construidos a inicios del siglo XIX para Elisa Bonaparte, buscando crear, en una escala mucho menor, la imagen verde de la Rue de Rivoli de Paris. Continuando nos vamos a situar sobre la Porta Elisa, en este punto, los invito a pararse y descubrir, hacia el interior, la Porta San Gervasio, que formó parte de la segunda muralla, aquella medieval. También en este tramo de recorrido, podemos tener una visual interesante de la Torre Guinigi.

-Baluarte San Salvatore: el siguiente baluarte posee restos de la tercera muralla, algunas torres de ventilación para habitaciones internas de la misma, y un café bastante concurrido desde el cual podemos tener una visual a las colinas toscanas y algunas cimas del Apenino Tosco Emiliano.

Caminando hacia el próximo baluarte, hacia el externo vamos a descubrir el estadio Porta Elisa, donde juega de fútbol del equipo local, el Lucchese.

-Baluarte San Pietro: este baluarte, así como los dos anteriores, eran los que conformaban la defensa contra un posible ataque florentino. Actualmente, prácticamente todo el espacio está ocupado por el “Villaggio del Fanciullo”, un espacio que pertenece a la iglesia de Lucca y que nació a fines de la II Guerra Mundial, para ayudar a niños y jóvenes pobres o huérfanos. Actualmente, recibe niños y jóvenes, en muchos casos extranjeros o con situaciones familiares complicadas, y ayuda a mejorar su calidad de vida.

Apenas dejamos este baluarte, vamos a pasar sobre la Porta San Jacopo, la más reciente, y si miramos hacia el interior, vamos a descubrir el inicio de la via del fosso, una de las calles más típicas de la ciudad antigua, la cual está atravesada por un canal de agua construido en el 1376 para defender la parte oriental de la muralla medieval, aquella del segundo período. Las viviendas de esta zona en período medieval eran ocupadas principalmente por los productores de seda, que necesitaban del agua para llevar adelante su trabajo.

-Baluarte San Martino: en el centro encontraremos las excavaciones de los espacios para ubicación de cañones que pertenecían a la tercer muralla. Se dejaron al descubierto restos del torreón que lo conformaba. Posee subterráneos que suelen estar abiertos para exposiciones temporáneas, vale la pena controlar si lo están.

Al dejar atrás este baluarte, cruzaremos por encima de la Porta Santa María, una de las más reconocidas y más decoradas, que nos comunica al exterior con el tradicional Borgo Giannotti. Si bajamos a admirarla, descubriremos en ella restos de la segunda muralla.

En el recorrido hacia el próximo baluarte, junto a nosotros descubriremos el Real Collegio de Lucca, que fuera el convento de la iglesia de San Frediano, casa de estudios y donde actualmente es posible participar de diversos eventos, y si prestamos atención, podremos admirar algunos detalles de la bellísima iglesia de San Frediano.

-Baluarte San Frediano: es el baluarte más pequeño, pero con una ubicación estratégica, desde donde podemos admirar ya sea parte del Collegio, el ábside de San Frediano, y también los magníficos jardines del Palacio Pfanner, construidos entre 1670 y 1730, siendo un gran ejemplo de jardín barroco y que valen la pena de ser visitados.

Mientras seguimos camino, hacia el exterior podemos descubrir los restos de terraplenes en V invertida y el foso que formaban la primer protección de la fortaleza. En tanto, hacia el interno vamos a descubrir la Casa de Cura de Santa Zita, y más adelante nos encontraremos con un curioso paredón gris que contrasta con los demás sectores de la muralla y carteles amarillos que anuncian “zona vigilada”, es nada más y nada menos que la cárcel de Lucca, donde se recluyen presos de  delitos menores. La muralla no se priva de nada!

-Baluarte Santa Croce: en este espacio también encontraremos restos de excavaciones de los lugares donde se apoyaban los cañones, y un hermoso parque de juegos infantiles, con mesas para pic nic y bancos. Si miramos hacia el exterior, veremos el vivero de la ciudad ubicado en el espacio verde junto a la muralla, y de fondo los Alpes Apuanos. 

Seguiremos caminando hasta llegar a la Porta San Donato, y si nos paramos un momento y miramos hacia el interior, vamos a encontrar un edificio en ladrillo, rodeado de un foso de agua pequeño, esa es la antigua puerta de San Donato. Justo detrás hay una ex caballeriza, donde se llevan a cabo diversas actividades, sobre todo en período de eventos como el Lucca Comics, y también la Biblioteca del Centro de Documentación de Lucca.

-Baluarte San Donato: este baluarte ofrece un enorme espacio verde con hermosas vistas de las colinas y montañas que rodean la ciudad, y conecta a su vez con una de las vías más importantes de la ciudad, la via San Paolino, que desemboca directamente en la iglesia San Michele in Foro.

Apenas superado San Donato, nos encontramos a nuestra izquierda el Museo della Zecca di Lucca, la antigua casa de la moneda donde se acuñaban, valga la redundancia, monedas de metal. La zecca de Lucca inició sus trabajos en el año 650 y continuó durante doce siglos, convirtiéndola en una de las más longevas de Europa.

Continuaremos atravesando por encima de la Porta Sant’Anna, si miramos hacia el interno nos encontraremos el Piazzale Verdi, desde donde parten autobuses regionales que podemos tomar para ir a visitar lugares como Viareggio o Borgo a Mozzano, donde está el Puente del Diablo. Desde allí llegaremos al próximo baluarte:

-Baluarte San Paolino: éste era de gran importancia, ya que defendía a la ciudad de los posibles ataques pisanos, por lo que era el que poseía más armamentos. Se descubrieron 34 espacios para posicionar cañones. Actualmente hacia el externo, se disfruta de una vista de los Montes Pisanos, que impedían a Pisa tener una visión clara de la ciudad de Lucca. En el centro del baluarte hay un monumento a Alfredo Catalani, compositor de música lirica nacido en la ciudad.

Otro punto interesante es bajar un momento de la muralla y entrar a la Sortita San Paolino, donde encontraremos pasadizos subterráneos que nos permiten darnos una idea de cómo eran estos espacios, y que actualmente se usan para instalaciones artísticas. Estos subterráneos son los que permanecen abiertos de forma permanente.

Durante el último tramo para completar nuestra vuelta, hacia el interno de la muralla nos acompañará la vista de la ex Manufactura Tabacalera, la cual se encuentra en proceso de transformación en espacio cultural.

Llegamos así nuevamente al baluarte Santa María, donde se encuentra el Piazzale della Libertá con la estatua de Vittorio Emmanuele.

La muralla de Lucca nos permite transportarnos a una época pasada de luchas y guerras constantes, y es hoy, sin duda alguna, uno de los paseos urbanos más bonitos de Italia, que merece ser descubierto en las distintas épocas del año. Yo creo que el otoño, con sus ocres y amarillos encendidos, le dan una majestuosidad incomparable.

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