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El Viaje del Ladrillo

Ginger y Fred, bailarines de hormigòn y vidrio

Para un amante de la arquitectura viajar a Praga es descubrir un sinfin de estilos en un recorrido relativamente corto. Claramente el màximo encanto se lo da la arquictectura gotica y la romànica, con sus edificaciones en piedra, pesadas y oscuras, gracias a las cuales uno siente que està dentro de un cuento de hadas.
El cuento tiene todos los condimentos, desde hermosos puentes con farolas de luz tenue, que de noche se cubren por una bruma espesa, un gran castillo, iglesias y torres…y este cuento tiene ademàs una pareja de bailarines.
Cuando te vas acercando hacia el edificio de los bailarines, la sensaciòn de que estàn en constante movimiento se hace màs y màs grande. Estas figuras de cemento y vidrio bailan dia y noche frente al rio Moldava. A veces los cubre la neblina, a veces el sol recrea un divertido juego de luces y sombras entre sus pliegues.


Còmo naciò el edificio de los bailarines? Su construcciòn fue una decisiòn tomada luego de muchos años. Los edificios que se encontraban en esta zona, en la esquina frente al Puente Jiuràskuv, fueron bombardeados por error durante la II Guerra Mundial, conflicto que golpeò a la ciudad de Praga fuertemente, y quedaban de ellos sòlo ruinas. Durante el periodo comunista, se discutieron muchas ideas sobre còmo recuperar aquel espacio rodeado en su mayoria de edificios art decò; lo que cambiò su destino fue la casualidad que cruzò a dos personajes importantes de esta historia: el arquitecto Vlado Milunic y el politico lider de los disidentes anti comunistas, Vaclav Havel. Milunic vivia en un departamento cercano a esa esquina, que pertenecia a Havel, y cada vez que se encontraban, hablaban de còmo seria interesante construir un espacio para la cultura en aquella esquina bombardeada. Finalmente, luego de la Revoluciòn de Terciopelo, que llevò a la divisiòn de Checoslovaquia, Havel se transformò en presidente de la nueva Republica Checa, y Vlado Milunic pudo retomar las conversaciones sobre còmò recuperar aquel sitio. Havel le pidiò a Milunic que el edificio representara a la Revoluciòn de Terciopelo, con una parte estàtica, el comunismo, y una parte dinàmica que se acerca hacia la calle, en busca de la reforma.
El arquitecto mostrò su idea de proyecto a su amigo Pavel Koch, que en ese momento representaba al Banco holandès Nationale-Nederlanden, propietario del lote, y èste le dijo a Vlado que si incorporaban al equipo un arquitecto de renombre internacional, ellos se encargarian de la inversiòn. En un principio, Milunic se puso en contacto con el arquitecto francès Jean Nouvel, pero èste rechazò el trabajo porque la superficie para el desarrollo del proyecto era demasiado pequeña: 491 m2. Entonces contactò al arquirecto canadiense Frank Gehry, que aceptò el trabajo. Se uniò a ellos la arquitecta checa Eva Jiřičná, quien se encargò principalmente del interiorismo.

Los arquitectos llamaban a su proyecto «Ginger y Fred», inspirados en los bailarines Ginger Rogers y Fred Astair, aunque su nombre oficial es Edificio Nationale-Nederlanden. Hay ademàs una clara representaciòn del yin y el yan, lo femenino y lo masculino. El edificio masculino es la torre de hormigòn que apoya en 3 columnas y que tiene en su azotea una cupula en acero y malla metàlica. El edificio femenino es una torre de acero y vidrio que se apoya en 8 columnas y se inclina sobre el edificio de hormigòn.
La construcciòn de este edificio iniciò en 1994 y fue finalizada en 1996, siendo una primera prueba para obras posteriores de Gehry, de formas ondulantes, y un ejemplo internacional del estilo deconstructivista.


Claramente el mayor desafio fue la estructura del edificio de vidrio, realizado con porticos de hormigòn armado cuyas columnas de base estàn apoyadas a ras de suelo. Su envolvente es una doble piel de vidrio de color verde, vidrio retraido en el interior, en tanto que la exterior se separa de la estructura principal por soportes de acero. El edificio de hormigòn es un cilindro apoyado en columnnas, cuyos cerramientos son paneles prefabricados todos de distinta forma y medida, y ventanas que sobresalen para dar la sensaciòn de tridimensionalidad. Su fachada posee molduras que le dan un toque de movimiento y lo relacionan con los edificios adyacentes.
El edificio posee 2 subsuelos y 9 pisos superiores. Entre planta baja y el primer piso hay un cafè, tiendas, y un hotel 4 estrellas. Del segundo al septimo piso hay oficinas y parte de las 21 habitaciones del hotel, y en el ùltimo piso hay un restaurante llamado «Ginger y Fred» con vistas panoràmicas sobre el rio y el castillo de Praga.
Si bien es un edificio que genera controversia por el entorno donde se encuentra, y algunas personas lo llaman «el edificio borracho», para muchos es el simbolo de la libertad y la victoria contra el comunismo, es la representaciòn de la democracia y el futuro de la Repubblica Checa.

Lo que no està en discusiòn es que se transformò en un simbolo de la ciudad, y una de las visitas obligadas para todo turista, a tal punto que el Banco Nacional Checo imprimiò su imagen en monedas como representaciòn de la arquitectura moderna. Se puede llegar desde la ciudad vieja con una linda cominata junto al rio Moldava, tengan en cuenta que desde el reloj astronòmico son casi 2 km, pero para quien prefiere los medios de transporte, el edificio esta a pocos metros de la estaciòn de subte «Korlovo Namesti» que pertenece a la linea amarilla. Otra forma de llegar es utilizando el tram 17.
Si aùn no visitaron Praga, no duden que vale la pena sumergirse en sus historias medievales, conocer uno de los mas antiguos relojes astronomicos en funcionamiento, descubrir el gheto y el cementerio judio y las dolorosas historias de la guerra, caminar los pasos de Kafka, y ver bailar un vals eterno a los maravillosos Ginger y Fred de vidrio y hormigòn.

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