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El Viaje del Ladrillo

El Puente donde el diablo metió la cola

Borgo a Mozzano es un pequeño pueblo a 40 km de la ciudad de Lucca, camino a la Garfagnana, inmerso en un paisaje de colinas verdes junto al río Serchio. Algunas fracciones de este pueblo, como Valdottavo, tienen  orígenes romanos, aproximadamente en el año 700 d.C., pero en su mayoría, Borgo a Mozzano es un pueblo medieval que hoy no supera los 7 mil habitantes.

Si bien en Borgo a Mozzano se encuentran edificios de importancia y hasta él llegaba la famosa línea gótica nazi de la cual les voy a hablar en otra entrada, lo que hace a este borgo muy conocido a nivel mundial y destino turístico es el Puente del Diablo.

Como es de imaginarse, el Puente del Diablo tiene una versión clásica de su construcción y una mucho más atractiva leyenda. Empecemos por la versión convencional.

Según los archivos históricos, en el año 1100, la condesa Matilde de Canossa, conocida como Matilde de Toscana, quien fuera una de las mujeres más influyentes de la Edad Media, ordenó construir un puente sobre el río Serchio que permitiese a los peregrinos de la via fracigena llegar con mayor facilidad a la ciudad de Lucca. Sin embargo, su imagen actual de tipo “lomo de mula” (más alto en el punto central) fue realizada en el 1300 por pedido de Castruccio Castracani, condotiero y conde de Lucca. Con esta reestructuración, el puente se transformó en una gran obra ingenieril de la edad media. Largo 90 metros y fabricado en piedra, posee arcadas asimétricas que lo vuelven único en el mundo. La arcada mayor, alcanza los 18 metros de altura. Recién en el 1500 toma el nombre que aún conserva: Puente de la Maddalena, inspirado en un pequeño oratorio dedicado a María Magdalena que se ubicaba al final de la orilla izquierda.

En el 1836 el puente sufrió graves daños debido a una crecida del río Serchio, y fue restaurado respetando su estructura. En el 1900 en cambio, se abrió una nueva arcada para permitir el paso de las vías del tren, el progreso siempre haciendo de las suyas.

Vamos ahora a la leyenda, o mejor dicho, a las leyendas, que entre los lugareños son dos.

La menos conocida nos habla de una joven y bella noble del lugar, Lucida Mansi, quien vivía obsesionada con el miedo a envejecer. Para detener el paso del tiempo, Lucida hizo de todo, recurrió a alquimistas y viajó buscando sabios que pudieran resolver su problema. La leyenda dice que una mañana al despertarse, Lucida descubrió una arruga en su frente y comenzó a gritar desesperada. Nerviosa y sin encontrar solución, Lucida decidió caminar por el Puente de la Maddalena para pensar con más claridad. Al atarecer, se apareció frente a ella un joven que le prometió 30 años de juventud a cambio de su alma. Sin pensarlo Lucida aceptó el trato, el joven la llevó al punto más alto del puente, se transformó en Lucifer y la empujó hacia el río. Y así terminó la obsesión y la vida de la bella Lucida. Esta leyenda está opacada por una más difundida que cuenta la muerte de Lucida siempre a manos de Lucifer pero en el lago del jardín botánico de Lucca.

La leyenda más difundida del misterioso puente nos dice que el constructor de la obra tenía pocos días para finalizar la misma, y los avances eran lentos y complicados. Un día, mientras el constructor se preguntaba desesperado qué hacer para acabar a tiempo, se presentó ante él el mismísimo Lucifer, ofreciendo un acuerdo: él terminaría el puente esa misma noche, a cambio de poder llevarse el alma del primer ser que cruzara el puente. El constructor no vio otra alternativa y aceptó el trato.

Pero horas más tarde, preso del remordimiento, corrió a ver al sacerdote del pueblo para contar lo que había hecho, y juntos pensaron una estrategia para engañar al diablo.

El día de la gran inauguración, con todos los habitantes del pueblo presentes, el constructor y el cura hicieron que el primero en atravesar el puente fuera un cerdo (aunque algunos habitantes afirman que era una cabra, y otros que fue un perro atraído por una tentadora focaccia lanzada al centro del puente). De esta manera, el diablo fue engañado y enojado, se tiró al río Serchio desapareciendo y modificando de manera desproporcionada la forma de las arcadas.

Sea cual sea la realidad, este puente es sin dudas una obra maravillosa, enmarcada por un paisaje natural que le da un aire aún más misterioso, y que no deja de sorprenderte aunque vayas a visitarlo cientos de veces.

Estas preparado para recorrer los diferentes Puentes del Diablo desparramados por el mundo?

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